El gran problema del Hotel Rondó son los zancudos (mosquitos). El estero está al otro lado de la calle, y cuando llegué a mi habitación había más de 45 zancudos. Debo haber matado 34. La limpieza de la habitación no es muy buena. Un zancudo que maté el primer día quedó allí eternamente. La atención es buena. El desayuno, sencillo, pero contundente. Finalmente, me compré un repelente de mosquitos Par Par en la ferretería de Etchevers (en 10 mil pesos), y pude dormir bien. El precio de la habitación (casi 100 dólares por noche) es caro para lo sencillo que es el hotel, pero la ubicación es inmejorable. A dos cuadras del Casino, cerca de la avenida Valparaíso, cerca de la avenida San Martín, cerca de Libertad.